La resolución de la tarea de la falsa creencia es el núcleo de una larga evolución cognitiva. El desarrollo de la ToM es un proceso continuo y jerárquico que progresa a lo largo de la infancia y la adolescencia (Wellman & Liu, 2004; Peterson et al., 2012):
Durante los primeros meses de vida, se establecen los cimientos de la interacción social (Ruhl, 2024):
El niño comienza a entender que las personas tienen gustos, deseos y preferencias internas que pueden diferir de los suyos (Wellman & Liu, 2004). Si a un adulto le gusta el brócoli y al niño no, el niño es capaz de ofrecerle brócoli al adulto si este se lo pide.
Se adquiere la regla implícita de que "ver conduce a saber" (Peterson et al., 2012). El niño comprende que si alguien no ha visto dónde se ha escondido un objeto (porque estaba fuera de la habitación), esa persona carece de esa información, a diferencia de sí mismo, que sí lo presenció.
Es el hito evaluado por la prueba de Sally y Ana.
A partir de los 6 o 7 años, el cerebro alcanza un nivel de maduración prefrontal que permite el pensamiento recursivo avanzado: "Yo sé que tú sabes que él cree..." (García García, 2018). Esta capacidad permite decodificar situaciones sociales de alta complejidad:
"La Teoría de la Mente es la capacidad de atribuir pensamientos, intenciones, deseos y creencias a otras personas y darse cuenta de que estos estados mentales pueden ser diferentes a los propios." Francisco Mora.
Como también nos indica Laura Estremera, "es la capacidad humana de comprender nuestra mente y la de los demás (...) ;no se consigue hasta los 4 o 5 años.""
Atendiendo al enfoque ecobiopsicosocial:
-Dimensión biológica: Biológicamente, el niño nace con una predisposición a preferir estímulos sociales (rostros, voces humanas). Sin esta "arquitectura" preparada para el reconocimiento del otro, la Teoría de la Mente no podría emerger. Requiere la maduración de áreas específicas del cerebro social, como la corteza prefrontal dorsolateral, la unión temporoparietal y el sistema de neuronas espejo. Eso se inicia entorno a los 3 años.
-Dimensión psicológica: Para que un niño pueda interesarse por lo que otro piensa, primero debe sentirse seguro sobre sí mismo. Un niño que vive en un estado de estrés constante (miedo o desregulación) dedica toda su energía mental a su propia supervivencia, no a intentar entender la mente de los demás. La curiosidad por el "otro" es un lujo cognitivo que surge desde la calma.
-Dimensión social: el entorno social debe ser conversacional: Que hable de los estados internos ("pienso", "creo", "quiero"); desafiante: Que presente diferencias de opinión o perspectiva de manera lúdica; lúdico: Que priorice el juego compartido donde los roles se intercambian; validante: Que reconozca que la mente del niño es digna de ser escuchada y comprendida.
-Dimensión ecológica: Un entorno con acceso a otros niños (hermanos, primos, amigos en el parque) obliga al cerebro a procesar la diferencia: "Él quiere el mismo juguete que yo". La interacción con pares es el mayor "gimnasio" para la Teoría de la Mente. Si el entorno es muy rígido, autoritario y sin espacio para el juego libre, el niño tiene menos oportunidades de experimentar situaciones donde las perspectivas chocan. El entorno necesita permitir el conflicto social leve (negociar un juguete, ponerse de acuerdo en un juego) para que el niño pueda poner a prueba su capacidad de entender al otro.
*Si te interesa esta información y quieres profundizar, consulta el taller: el inicio de la empatía.*
Os presento una situación muy habitual en la escuela infantil:
Dos niños de 2 años están jugando en el patio cada uno con un coche de madera; en un momento dado, uno de los niños le coge al otro el coche con el que estaba jugando y evidentemente el niño que lo tenía primero llora.
¿Es adecuado regañar al niño que ha cogido el coche del compañero?
Evidentemente no, lo correcto es acompañar la situación: "entiendo que ahora quieras el coche de tu compañero pero ahora no está disponible. Cuando el lo deje lo podrás coger tú. Mientras tanto te puedo ofrecer este otro coche si quieres"
De esta manera atendemos la necesidad ofreciendo otro material lo más similar posible pero mantenemos el límite. Posiblemente el niño no se conforme con la opción que le damos y se enfade, por lo que tendremos que sostener esa emoción y acompañarle desde la calma, ofreciendo contacto físico, si quiere.
Este niño está en egocentrismo propio de la edad y por tanto todavía no es capaz de entender que sus acciones afectan a los demás, no es capaz de ponerse en el punto de vista del otro, es decir, todavía no tiene Teoría de la mente.